Las reseñas críticas son parte esencial de la actividad académica. Al lector, e incluso al especialista en el tema, le resulta difícil descubrir, revisar y evaluar personalmente los libros importantes y novedosos en cualquier campo de conocimiento dentro de la masiva producción bibliográfica actual; lo original puede acabar perdido en el mar de lo que es reiterativo o derivativo. Los autores menos conocidos reciben de manera inevitable menor atención, lo cual puede hacer que nuevas ideas queden desapercibidas. También pasa que lo publicado fuera del propio país y sobre todo en otros idiomas puede pasar desapercibido a pesar de la interactividad contemporánea.

Por otro lado, la redacción de reseñas es una labor de interés para quien las redacta, alienta a mantenerse “al día” y estimula el pensamiento crítico. Para quien se inicia en la vida académica, es una manera de familiarizarse con las peculiaridades del proceso editorial y darse a conocer como autor. De hecho es (o debería ser) un buen ejercicio en la formación de los historiadores.

Las revistas especializadas incluyen usualmente una sección de reseñas, típicamente al final del volumen.  Hay, por otro lado, casos inversos, donde las reseñas tienen un espacio primordial. El caso más notable es el de la venerable y prestigiosa Hispanic American Historical Review (en adelante, HAHR). Un proyecto reciente y muy interesante es Rey desnudo (cuyo título, supongo, alude a la fábula de Hans Christian Andersen), en el que tengo la satisfacción de ser parte de su comité académico.

El problema eterno de las reseñas impresas era que entre que el libro salía de prensa, era distribuido, leído, motivaba una reseña enviada a una revista, y ésta aparecía finalmente publicada, podían pasar entre uno o dos años; el aspecto de “dar cuenta de novedades” acababa por ser una amable ficción. Las revistas electrónicas, como Nuevo Mundo – Mundos Nuevos han reducido estos plazos a unos pocos meses. Recientemente, la prestigiosa Historia Mexicana ha optado por publicar en línea las reseñas correspondientes a sus próximos volúmenes, aún antes de que aparezca la edición impresa. No estaría mal que otras revistas siguieran este buen ejemplo.

Las reseñas inciden en el reconocimiento, lectura y venta de los libros, lo cual nos lleva a considerarlas como herramienta “mercadológica”.  Es común que los autores (o las mismas editoriales) envíen ejemplares de sus obras a algunos especialistas en el tema, con el más o menos implícito propósito de que sean reseñadas. En Estados Unidos es usual que las reediciones incluyan en la contraportada algunas de las líneas más elogiosas de las reseñas publicadas. Supongo que de ahí viene que algunas revistas (como HAHR) no acepten reseñistas “espontáneos”, sino que el editor las encarga a quien le parece tiene buen conocimiento de ese campo de estudios. Ambas opciones tienen sus méritos y limitaciones.

Es frecuente que las reseñas se deriven de un género afín, el de las presentaciones de libros, a las que somos muy proclives los historiadores latinoamericanos. El rey desnudo al parecer ha retomado en parte esta tradición, como puede verse en sus dossiers donde los textos  tienen muchas veces las convenciones y giros que son propios de una presentación oral.

Una buena reseña debería idealmente ubicar la obra en su contexto historiográfico, lo cual supone en el reseñista un conocimiento experto del tema, que compare lo recientemente impreso con lo previamente publicado. Por esta vía, se acerca a convertirse en un ensayo bibliográfico, sobre todo cuando se decide comentar varias obras simultáneamente.

En ocasiones existe cierta renuencia a efectuar reseñas, porque no es fácil balancear de manera adecuada los méritos y limitaciones de una obra, y hay ámbitos académicos que son más o o menos receptivos a la crítica abierta. En México no es raro que las reseñas sean prácticamente un resumen del contenido, y se salga del paso de los requerimientos críticos con algunas vagas consideraciones al final, del tipo “muy interesante, recomiendo su lectura”. No debería ser así, evidentemente, pero no es una labor sencilla.

Ocurre que la reseña es un género “menor” de la producción académica, tanto por sus dimensiones como por el tiempo que requiere (que, con todo, puede ser de seis o siete días de labor, como mínimo). Sin embargo, tiene sus exigencias y dificultades particulares; puesto a hacerlas, resulta que no es fácil.  A veces se describe la labor del reseñista como un “arte” y algo tiene de eso, porque debe darse cuenta del contenido, presentar sus aportes y limitaciones, desarrollar un argumento y presentar un texto atractivo para el lector en un muy breve espacio.

Hay historiadores que son muy afines a la redacción de reseñas, mientras otros las llevan a cabo rara vez. Más allá de preferencias personales, también está la cuestión de que implican un tiempo y un esfuerzo que parece mejor dedicados a otros géneros (como el artículo en revista especializada) que resultan más “rentables” desde el punto de vista curricular.  Para contrarrestar esta situación, algunos sistemas de evaluación incluyen las reseñas como “ramo” cuantificable de la producción académica, y existen premios (como los ya muy asentados que otorga anualmente el Comité Mexicano de Ciencias Históricas) a las mejores reseñas por campo de conocimiento.

Voy a terminar esta “reseña sobre las reseñas” retomando lo dicho en el primer párrafo: permiten descubrir, revisar y evaluar personalmente los libros importantes y novedosos. Viéndolas en conjunto, en un listado o tabla, sería posible ver cuáles temas, periodos y autores reciben mayor atención en un periodo dado, lo cual es de interés historiográfico y de utilidad para los autores que quieren o necesitan saber cuáles campos y temas son de presente lectura (o bien cuáles no son suficientemente explorados). Es algo que no sería difícil de llevar a cabo.

La historia de la “clíosfera” académica en México ha tenido sus ires y venires. Después de  un temprano entusiasmo entre 2008 y 2012, pasó por un periodo que no sé si llamar de estancamiento o estabilidad, para luego ir decayendo lentamente. No es momento aquí para retomar la discusión de esta evolución reciente: mencionaré solamente la falta de tiempo de los blogueros en un entorno de grandes presiones laborales, la ausencia de reconocimiento institucional y la competencia desigual con la interactividad de las redes sociales. Hace años que no aparecían nuevas propuestas, y algunos blogs (entre ellos los míos propios) acabaron abandonados, o casi.

Hace algunos meses noté una nueva e interesante tendencia: la aparición de blogs colectivos e institucionales, donde aparecen notas de sus profesores, investigadores y estudiantes de posgrado. Los contenidos incluyen materiales y reflexiones originales, de interés y calidad, como debería ser. Se trata de los siguientes:

El Centro de Investigaciones y Docencia Económica (que siempre ha tenido una importante sección de historia) tiene un blog llamado “Ecos“; aquí puede leerse por ejemplo a Catherine Andrew, quien desde hace años tiene su propia bitácora. Hay que remarcar que el blog está en la misma plataforma institucional del CIDE, lo cual implica un esfuerzo y compromiso; existen también blogs paralelos para otros centros de la institución.

En cuanto a “Ecos” en sí, una presentación más elaborada de la austera “cabecera” no le vendría mal, aunque ciertamente no es esencial. Hay por otro lado una buena utilización de imágenes en los artículos, que hacen atractiva su lectura.
La barra lateral permite ubicar fácilmente las diferentes entradas. Algunas son breves ensayos, como es típico de un blog; otras son enlaces a artículos publicados en otros medios (como los de Jean Meyer y Rafael Rojas, que tienen columnas habituales en distintos periódicos).

El Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Baja California inauguró recientemente el blog Linderos,  en la plataforma WordPress, con la coordinación de Isabel M. Povea Moreno.

Como se dice en su “acerca de”:

A través de este medio, se publicarán escritos breves y amenos relacionados con la historia del norte de México, sin eludir las posibilidades de poner en diálogo las problemáticas de esa gran región con las de otras zonas. Asimismo, nos interesa proporcionar un espacio de reflexión histórica sobre temas y encrucijadas actuales.

Del punto de vista formal, se incluyen imágenes (sobre todo fotografías) y videos originales y pertinentes, lo cual agrega contenido e interés a las entradas. La presentación de la cabecera, como puede verse, se ha hecho con algún esfuerzo y buen tino. Le vendría bien una  barra lateral con un menú (fácilmente instalable en WordPress) que permitiera ubicar entradas y autores.

El blog colectivo Atarraya. Historia política y social iberoamericana no es propiamente “institucional” aunque se le parezca. Se deriva del reconocido Seminario Interinstitucional de Historia Política, del Instituto Mora y fue inaugurado el pasado noviembre en la plataforma WordPress. Enuncia claramente a los responsables y miembros del equipo editorial, cuenta con entradas de investigadores y estudiantes de posgrado asociados a este seminario. También incluye una “Invitación a jóvenes historiadores” a publicar en el blog y fomentar así el diálogo intergeneracional. El nombre, “Atarraya” parece aludir precisamente a la idea de “red”.

Son textos publicados de igual manera que en el tradicional medio impreso; no hay vínculos ni imágenes que aprovechen las buenas opciones que brindan las plataformas digitales. Tiene una cabecera hecha con cuidado, con un bonito logo. También le vendría bien un menú temático lateral.

Los blogs institucionales tienen sus ventajas y desventajas. Por un lado, carecen casi inevitablemente de la espontaneidad y continuidad temática de las iniciativas individuales, y el aspecto de “desintermediación“, de poder dirigirse a los lectores libremente, cuándo y cómo le parezca al autor, está también ausente. Por otro lado, al tener un soporte y apoyo institucional, es mucho más fácil convencer a algunos académicos y estudiante de convertirse en “blogueros”, cuando en otra situación difícilmente se habrían interesado por este medio. Y desde luego, estos blogs cuentan con el beneficio de que el sitio institucional genera tráfico, interés y “respetabilidad” académica hacia las entradas.

Habrá que ver el desarrollo posterior de estas bitácoras. Por lo pronto, son propuestas prometedoras, que espero continúen en el tiempo. Y desde luego, estaría muy bien que otras facultades e institutos siguieran estos buenos ejemplos.

Siempre he estado muy interesado en la evolución de la “blogosfera” de historia, tanto por lo que ofrece en sí misma (hay materiales muy propios para buenas lecturas) como por lo que indirectamente puede decirnos de las actitudes de los historiadores ante la difusión de la historia por medios “virtuales”. Como parte de esta inquietud publiqué entre 2008 y 2014 un listado anual de los blogs activos, con comentarios sobre perspectivas y tendencias. Dejé de hacerlo porque ya no hubo muchas novedades, de manera que el listado no variaba mucho.

Como ahora he decidido hacer el intento de retomar la andadura de mi “bitácora”, me ha parecido oportuno recopilar también un nuevo listado de blogs. He incluido los que presentaron entradas originales (a mi leal entender) y que tuvieron presencia y regularidad en el pasado año. Agrego asimismo la fecha de inicio, porque da pie para reflexiones de interés; notarán por ejemplo que después de un “pico” en 2012 hubo solo intermitentes novedades hasta, precisamente, el pasado año.

Entre las innovaciones se hallan el Blog Atarraya, del Instituto Mora; Ecos,  del Centro de blog atarrayaInvestigaciones y Desarrollo Económico (CIDE) y Linderos, blog colectivo del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Baja California.  Se trata de propuestas institucionales y colectivas, lo cual puede señalar alguna tendencia de la que pienso entregarles algunas reflexiones.

Después de algunas dudas, no he incluido historiadores que tienen “columnas” habituales en algunos periódicos o revistas, como pasa por ejemplo con la muy recomendable de Rodrigo Martínez Baracs en Letras Libres. Aunque el estilo narrativo (el ensayo corto) es similar, del punto de vista formal no son “bitácoras” con un espacio en que aparezcan todas las entradas del autor en orden cronológico. Pero lo sigo pensando.

Si halla que no he considerado algún blog o encuentra algún error, le ruego dejar aquí una nota o comunicarse a mi correo.

Aculco, lo que fue y lo que es, de Javier Lara Bayón (desde mayo 2008 –  )

Aportaciones Históricas Taurinas de José Francisco Coello Ugalde (diciembre 2010 –  )

Apuntes de historia del catolicismo, de David Carbajal López (marzo 2009 –  )

Blog Atarraya, Historia política y social iberoamericana,  blog colectivo del Instituto Mora. (noviembre 2019 –  )

La batalla de Monterrey, 1846, de Pablo Ramos (enero 2008 –  )

Cabezas de Águila, de Benjamín Arredondo (abril 2010 –  )

Calixtlahuaca Archaeological Project, de Michael E. Smith y otros autores (febrero 2007 -)

Clionáutica, de Arno Burkholder (noviembre 2008 – )

Colonial Mexico. Arquitectura y patrimonio, de Richard Perry (abril 2012 – )

Ecos, blog institucional del Centro de Investigaciones y Desarrollo Económico (CIDE) (abril? 2019 –  )

El exilio liberal mexicano, 1850-1870, de Karina Grissel (enero 2019 –  )

Grandes casas de México, de Rafael Fierro Gossman (octubre 2012 –  )

Linderos, blog colectivo del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Baja California (octubre 2019 –  )

Maya Decipherment. A weblog on the ancient Maya script, de David Stuart (marzo 2007 -)

Mexicomurals, un “fotoblog” de Richard Perry (enero 2017 –  )

Mexique Ancien, Information archéologique sur la Mésoamerique, de Bertrand Lobjois.

La nao va. El galeón de Manila y la interacción humana que une a América y Asia, de Cuauhtemoc Villamar (febrero 2009 –  )

Palabra de Clío. Blog de la Asociación de Historiadores Mexicanos Palabra de Clío (septiembre 2009 –  )

Pasado y presente de la economía mundial. Blog colectivo sobre economía e historia económica (agosto 2012 –  )

El presente del pasado. Blog colectivo del Observatorio de Historia.

Los reinos de las Indias en el Nuevo Mundo, blog colectivo editado por Natalia Silva Prada (octubre 2010 –  )

Toda historia es contemporánea, de Catherine Andrews (mayo 2012 –  )

Todo es historia, de Alfredo Ávila (mayo 2009 – )

Un historiador y sus viajes, de Paulo César López Romero (junio 2008)

Vámonos al Bable, de Benjamín Arredondo (diciembre 2008 –  )

Veracruz antiguo, de Uluapa Sr. (octubre 2009 –  )

………

Entrada actualizada el 10 de enero de 2020.

El devenir de los blogs sobre historia en México ha tenido sus ires y venires. Después de un temprano entusiasmo entre  2008 y 2010 llegó un periodo que no sé si llamar de estancamiento o estabilidad, para ir después decayendo lentamente, sin que las ocasionales novedades cubrieran del todo las muchas ausencias. No es momento aquí para discutir las razones de esta involución; mencionaré solamente que muchos blogs acabaron abandonados, aunque también hay bastantes que persisten  hasta hoy día.

En lo personal, opté por cerrar Clíotropos (dedicado “al amor y desamor de los historiadores por el mundo digital”), aunque lo mantengo disponible en línea; y este mi blog más general, Peregrinaciones en el pasado, acabó siendo un espacio que contenía solamente noticias de novedades editoriales y algunas bibliografías. Mi última entrada “de opinión” es del ya lejano noviembre de 2016.

En el ínterin, como muchos, estuve más activo en redes sociales, en particular en Twitter. Sin embargo, a pesar de su evidente utilidad  hay aspectos formales (dejando de lado otros del contenido y carácter de las interacciones) que nunca me han convencido. El primero es la dificultad de presentar argumentos elaborados en un espacio inevitablemente breve; el socorrido recurso al “abro hilo” para distribuir un argumento en varios tuits consecutivos  es francamente confuso e ineficiente. El segundo es que la notable inmediatez, que es una de las virtudes de esta red social, también provoca que lo argumentado una semana antes prácticamente desaparezca de la discusión pública en la siguiente.

Son insatisfacciones que me han estado rondando desde hace tiempo, así que aprovechando un momento de relativa calma entre dos proyectos me he animado al intento de dar nueva vida a mi “bitácora”. He reunido materiales para dos o tres meses; luego, ya veremos. Como tampoco es cosa de intentar reflotar mi segundo blog, incluiré aquí ahora también temas referidos a los historiadores y el ciberespacio. Ya veremos si marcha por buen senda, de preferencia en amable compañía, o el sendero que parecía promisorio acaba perdiéndose entre zarzas y matorrales. Habrá que caminarlos.

 

 

 

 

Acaba de salir de prensas el libro colectivo Los virreinatos de Nueva España y del Perú en el primer siglo XVII (1680-1740), editado por Bernard Lavallé,  en las bien cuidadas ediciones de la Casa de Velázquez. Como menciona el profesor Lavallé en la introducción, este volumen tuvo el propósito de comentar y comparar la historiografía reciente sobre la evolución de ambos virreinatos, con atención particular a un periodo relativamente poco estudiado y en el que ocurrieron cambios y transiciones que ciertamente merecen más atención. Los trabajos incluidos tienen como antecedente un coloquio realizado en el Instituto Mora, en 2013.

Participo en esta iniciativa con un texto que discute el concepto de “pacto colonial”, de empleo tan frecuente en la historiografía, que encuentro tiene sus ambigüedades. Propongo que en el caso particular de la sociedad indígena, ameritaría una consideración que lo trasladara del ámbito institucional al cultural.

Aparecen, asimismo, excelentes trabajos de varios reconocidos autores, como puede verse en el siguiente índice

INTRODUCCIÓN, Bernard Lavallé

LOS INDIOS Y EL IMPERIO, Felipe Castro Gutiérrez

EL MUNDO INDÍGENA EN MÉXICO Y EL PERÚ, Margarita Menegus Bornemann

LA RAZÓN DE LA PLATA, Frédérique Langue

LAS ÉLITES PERUANAS Y NOVOHISPANAS 1700-1730, Víctor Peralta

CONTROL TERRITORIAL Y ORGANIZACIÓN ADMINISTRATIVA, Michel Bertrand

EL VIRREINATO PERUANO EN EL PRIMER SIGLO XVIII AMERICANO 16801750, José de la Puente Brunke

MENTALIDADES BARROCAS RELIGIÓN Y PODERES EN LOS VIRREINATOS, Nadine Béligand y Jaime Valenzuela Márquez

LA CIUDAD LETRADA EN EL VIRREINATO PERUANO 1680 – 1750, Pedro Guibovich Pérez

EN TORNO A LOS MERCADERES DE LA CIUDAD DE MÉXICO Y EL COMERCIO DE NUEVA ESPAÑA, Guillermina del Valle Pavón

LA MINERÍA EN LOS ANDES DURANTE EL PRIMER SIGLO XVIII, Carlos Contreras Carranza

REFLEXIONES PARA UN BALANCE, Bernard Lavallé

La ficha bibliográfica de mi artículo es la siguiente:

“Los indios y el Imperio: pactos, conflictos y rupturas en las transiciones del siglo XVII”, Los virreinatos de Nueva España y del Perú en el primer siglo XVII (1680-1740), editor Bernard Lavallé, Madrid, Casa de Velázquez, 2019, p. 7-22.

Acaba de aparecer mi artículo sobre “El Santo Desierto carmelita de México y los Leones: Carmelitasjusticia, conflictos laborales y honor en una sociedad de Antiguo Régimen”, en la revista Histórica, de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Vol. 42, Núm. 1 (2018).

El texto parte de un litigio entre el teniente de ensayador de la Casa de Moneda, Joseph de León y los carmelitas del convento del Santo Desierto establecido en Cuajimalpa, en las serranías boscosas cercanas a la capital virreinal. Considera la peculiar vía por la cual una orden religiosa acabó siendo propietaria de un importante oficio de la ceca mexicana, la actitud de la Corona al respecto, las condiciones impuestas a los “tenientes” que en concreto desempeñaban el oficio, incluyendo la situación legal, derechos y formas de retribución. Además de los puntos contenciosos , me interesa comentar aspectos que aparecen en el expediente judicial, en particular el prestigio de un trabajador altamente calificado (perteneciente a todo un linaje de destacados ensayadores), y su derecho a ser tratado de manera honorable, todo ello en el contexto de una sociedad de Antiguo Régimen

Está disponible en línea aquí.

 

 

 

 

Acaba de salir mi artículo sobre  “La fuerza de la ley y el asilo de la costumbre. Un proceso por fraudes y abusos en la Real Casa de Moneda de México”, en Revista de Indias, vol. 77, no. 271 (2017).

El artículo tiene como asunto una acusación de fraude iniciada en 1729 en contra de los
oficiales de la Real Casa de Moneda de México y los mayores comerciantes de plata del virreinato, cuyo desarrollo se prolongó más de diez años y provocó una grave crisis en la mayor ceca del Imperio. Los sucesos permiten conocer situaciones institucionales y procesos industriales que normalmente no son mencionados en la documentación, comprender el papel dominante que habían llegado a tener los mercaderes, así como comentar el sentido del proceso judicial, la importancia de la “costumbre” y las reformas implantadas por la Corona en las relaciones con sus súbditos indianos.

El texto completo puede consultarse (y “descargarse”) aquí.