El religioso capuchino fray Francisco de Ajofrín visitó Michoacán en 1764. De Pátzcuaro dejó un dibujo ingenuo pero que no carece de gracia ni de atractivo histórico. El punto de vista aparentemente corresponde al actual cerro del Estribo. Entre los elementos llamativos se encuentra la presencia de un conducto de agua a cielo abierto que iba desde la “pila de don Vasco” hasta la fuente en la plaza principal, y la extensión del lago, que en ese entonces se encontraba mucho más cerca de la ciudad. Haga click en la imagen para tener una vista completa

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