Si no hay mucha bibliografía sobre la Real Casa de Moneda de México, la hay aún menos sobre el Apartado, que era donde se realizaba la compleja y delicada separación del oro y la plata, que a veces aparecían conjuntamente en las barras llegadas de las minas. Al respecto, tenemos lo publicado en la obra monumental de Guillermo Céspedes del Castillo, Las cecas indianas en 1536-1825, que es particularmente valioso en lo relativo a procesos técnicos; de Víctor Soria Murillo, “La incorporación del apartado del oro y la plata a la Casa de Moneda y sus resultados de operación, 1778- 1805”, en Historia Mexicana. Vol. XLIV; y por Ramón Sánchez Flores, en Historia de la tecnología y la invención en México (Fondo Cultural Banamex, 1980) y otros trabajos. En realidad, queda mucho por conocer acerca de este establecimiento, tanto en su historia institucional, com0 en sus procesos técnicos, administración y relaciones de trabajo.

Por esta razón es particularmente bienvenida la reciente aparición de un artículo de José Roberto Peralta Rodríguez (de la Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional) y de María de Jesús Alvízar Rodríguez (del Museo de Templo Mayor, INAH), sobre “El vidrio en la Casa del Apartado, siglos XVI-XVIII”, publicado en la revista Procesos Históricos, Nº18, julio-diciembre, 2010.

En el abstract o resumen de este artículo se lee que

La instauración de la producción de vidrio en la ciudad de México durante en la época colonial, fue propiciada al vincularse con la actividad metalúrgica, enfocada a la separación de la plata del oro, metales utilizados en la producción de moneda. En este proceso de disociación se empleaban recipientes de vidrio de características particulares denominados “cornamusas” producidos en la Casa del Apartado. La remuneración económica de los trabajadores dedicados a la elaboración de las piezas referidas fue baja, aún de ciertas consideraciones laborales. En años previos a su incorporación a la Casa de Moneda, la producción se diversificó hacia la elaboración de otros artículos de este material demandados por boticarios y médicos; además comercializó materia prima con otros sitios de producción de vidrio de la ciudad de México.

Los autores se han apoyado en documentos del ramo “Casa de Moneda” del Archivo General de la Nación,  emplean juiciosamente mapas de la época e insertan ilustraciones de objetos coetáneos de vidrio, que podrían dar una idea de los fabricados y utilizados en el Apartado. El trabajo es una excelente aportación al conocimiento de esta importante institución.