Hay dos calles llamadas “Historiadores” en la capital mexicana; como es bien sabido, la ciudad ha sido diseñada para confundir a los visitantes.

Una de ellas está en el elegante San Ángel, entre calles que recuerdan un origen campestre, como Comunal y Tecoyotitla. Hoy día es una calle empedrada y arbolada,  y tiene en un extremo al exclusivo Centro Escolar Cedros. La colonia, de manera bastante incongruente, se sigue llamando “Agrícola”. No se ve un alma, aunque sí muchos automóviles estacionados.

La otra no puede presentar un mayor contraste. Se halla en Iztapalapa, y es una calle secundaria, en un rumbo popular, en una colonia que recibe el nombre de El Sifón, quizás por alusión a alguna antigua  instalación hidráulica

Los vecinos han hecho un esfuerzo por embellecer su calle plantando unos cuantos arbolitos. Hay siempre mucha gente caminando, amas de casa realizando las compras del día, y trabajadores atareados en sus obligaciones cotidianas. Comienza (muy apropiadamente) en la esquina de Tláloc, cruza la de  Otorrinolaringólogos (o sea, una especialidad que se adentra donde muchos preferiríamos no ver) y termina en Cardiólogos, que es un importante “eje vial”. Continúa del otro lado de la avenida, pero se llama Ignacio Allende.

Algo han de querer decir estas calles y su historia sobre el origen y la evolución de nuestra profesión, pero aun no estoy muy seguro de que sea.

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Fotos, cortesía de Google Maps