U n reciente comunicado del Instituto Nacional de Antropología e Historia da cuenta de la restauración y renovación del Museo de Artes e Industrias Populares de Pátzcuaro, ubicado en el antiguo edificio que fue en el siglo XVI la sede del Colegio de San Nicolás.

El recinto tendrá ahora un nuevo guión museográfico (esto es, el “argumento” que determina la inclusión,

distribución y presentación de las obras) , que tendrá como centro el trabajo y producción de los pueblos purépechas. El objetivo, según este documento, es “mostrar el trabajo como un factor que dinamiza la vida social y dota de identidad a los pobladores, de tal suerte que se detallan formas de trabajo que datan desde la época prehispánica hasta nuevos sistemas y oficios que se incorporaron durante la Colonia.” , y tengo gran aprecio y respeto por el conocimiento, el buen criterio y la labor realizada previamente por las curadoras. La curaduría estuvo a cargo de de Aída Castilleja, investigadora del Centro INAH-Michoacán, y Catalina Rodríguez Lazcano, de la Subdirección de Etnografía del Museo Nacional de Antropología y curadora de la Sala Puréecherio del mismo recinto. El conocimiento, buen criterio y  trayectoria previa de las responsables augura ciertamente una exposición bien cuidada y atractiva para el público.

Bienvenida como es esta restauración y renovación, el proyecto abre ciertas  interrogantes. Había una razón por la cual este museo se llamó “de Artes e Industrias Populares” desde su fundación y durante las varias décadas en que estuvo bajo la dirección de la recordada María Teresa Dávalos de Lufft. La propuesta actual parece ser no solamente una remodelación, sino un cambio de propósitos.  Desde luego, en los breves términos de un comunicado institucional no puede apreciarse debidamente los contenidos de un museo.  Habrá que ir a verlo, y estoy seguro que será una experiencia del mayor interés.

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Foto: cortesía de la Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo.