Fernand Cortez ou la Conquête du Mexique fue estrenada en la Ópera de París el 28 de noviembre de 1809. La música y la dirección eran del italiano Gaspare Spontini, un  favorito de la emperatriz Josephine; la letra pertenecía a Víctor Joseph Etienne de Jouy y Joseph Alphonse Esmenard, mientras la coreografía fue de maître Pierre Gardel, director del ballet de la Ópera. Alexandrine Branchu, la amante franco-haitiana de Napoleón, tuvo el papel femenino principal.

La obra había sido encargada por el emperador, quien deseaba un libreto inspirado en un conquistador heroico, magnánimo y civilizador, con un ojo  puesto en la malhadada campaña española. No tuvo mayor acogida, pero tras la caída del Gran Corso el acomodaticio Spontini la modificó y volvió a reestrenarla en 1817, con éxito del público y buenas reseñas de los críticos. En algo ha de haber contribuido la grandiosidad del estilo, que empleaba dobles coros, desbordes vocales de los solistas,  cañonazos, relámpagos y caballos en escena, así como escenarios y trajes “exóticos”.

El cartel de "Cortez" (cortesía de ELPE-musique)

En la versión inicial el personaje de  Moctezuma no aparecía y en general la parte indígena era mucho más breve. El argumento modificado presenta a tres cautivos españoles  de los “mexicanos” que están a punto de ser sacrificados por la furia del pueblo y el odio del “gran sacerdote”. La princesa Amazily, sobrina  de “Montezuma”, intercede por ellos. Como pronto se revela, todo resulta de su prohibido amor por “Cortez”, algo que provoca  un violento diálogo con su hermano, Telasco (presentado como “cacique de los otomíes”).  Mientras tanto, hay graves conflictos entre los conquistadores, que el capitán resuelve quemando sus naves. Cuando mexicanos y españoles están a punto de entrar en feroz combate, el amor triunfa, Cortez entra pacíficamente a la ciudad acompañado de sus aliados “tlascaltêtes” y en la escena final se reúne con Montezuma, entre coros y musicales celebraciones. No muy coherente históricamente, pero no mucho peor que otras óperas de la época.

Un resumen más completo del argumento, así como comentarios sobre aspectos literarios y musicales puede verse en el sitio de ELPE- Musique; sobre el contexto napoleónico  y la discografía,  consúltese La tertulia del foyer. La novedad actual es que el texto completo de la primera versión de la  obra está disponible en Google Books, con un interesante prólogo que cita como fuente histórica la versión francesa de la Historia general de los hechos de los castellanos en las islas y Tierra firme del Mar Océano del cronista Antonio de Herrera y la inspiración de un conocido crítico y ensayista literario, Jean-François de La Harpe. La introducción también explica que Montezuma no fue incluido en razón de su  “vergonzosa debilidad”, aparentemente poco dramática;  y establece lo que  el lector ya debe sospechar, esto es que la princesa Amazily no es otra cosa que un avatar operístico de la Malinche o Malintzin.

La ópera ha sido representada una docena de ocasiones, notablemente en el teatro San Carlos, de Nápoles, en 1951, con la soprano Renata Tebaldi (la eterna rival de María Callas) en el papel de la princesa.

Además de ser una curiosidad histórica, hay varios asuntos que interesan vistos desde este lado del escenario. De ellos me ocuparé en una próxima nota.