El artículo tiene como asunto un cuantioso robo de plata ocurrido en 1739 en la Real Casa de Moneda de México. Aparte su interés en sí, el caso abre perspectivas reveladoras sobre los logros, limitaciones y ambigüedades en la impartición de justicia, y la relativa facilidad con que los delincuentes podían escapar o bien refugiarse en sagrado. Asimismo, el trabajo examina los antecedentes, residencia, etnicidad y actitudes del grupo criminal, y concluye que la combinación de resentimiento social, la ausencia de respeto hacia el orden social y las urgencias de la vida cotidiana podían llevar a muchos miembros de la plebe urbana hacia la delincuencia ocasional o, como en este caso, hacia crímenes mayores.

El texto completo está disponible en línea en Estudios de Historia Novohispana, no. 46, 2012, p. 83-113