Henri Beuchat (París, 1878) fue  un  arqueólogo y lingüista francés de reconocida autoridad en asuntos del pasado prehispánico. Se admiraba y  respetaba su vasta erudición,  habilidad como dibujante (muy necesaria en aquel entonces),  dedicación y minuciosidad.  Colaboró con varias de las luminarias del americanismo, como Paul Rivet y Marcel Mauss.  Desapareció en 1913, cuando formaba parte de la tripulación de una  desastrosa expedición al ártico canadiense, y su barco fue atrapado por los hielos. Nunca más se supo de ellos.

Su Manual de arqueología… fue ampliamente consultado durante varias décadas (era frecuente referirse a “la conocida obra de Beuchat”). Como era inevitable, las nuevas excavaciones y estudios lo fueron haciendo anticuado (que no obsoleto).

En lo que respecta a México central, Beuchat  hizo una breve reconstrucción de la época prehispánica (basada en los

Chalchiuhtlicue, dibujo de una figura de arcilla existente en el Museo Etnográfico, Berlín

Chalchiuhtlicue, dibujo de una figura de arcilla existente en el Museo Etnográfico, Berlín

autores disponibles, como Alva Ixtilxochitl,  Mendieta, Sahagún, Veitia, Torquemada, Tezozomoc, Acosta, Clavijero, Durán, Chimalpahin, Zurita, entre otros) y en imágenes de los códices Cozcatzin,  Cospi, Vaticano, Borgia,  Borbónico,  Becker, Columbinus, Vindobonensis, Nuttall;  obras existentes en varios museos europeos (como la  “piedra del sacrificio” de Tizoc, entonces en el Museée d´Étnographie du Trocadéro, París) y, para testimonios arqueológicos, en fotografías y otras imágenes de Eduard Seler, así como los recientemente editados manuscritos mexicanos de lord Kingsborough.   Para la conquista, se apoyó en Díaz del Castillo,  Cortés, Vetancourt, Gómara, Solís, Herrera y Chimalpahin. Como puede apreciarse, sus lecturas e inquisiciones fueron extensas, casi exhaustivas para la época.  Respecto a la producción académica mexicana “moderna” , además de los “clásicos”, como León y Gama, Orozco y Berra y García Icazbaleta,  tuvo acceso y se refirió a los artículos publicados en los Anales del Museo Nacional de México.

Beuchat también incluyó una extensa sección sobre los mayas, cuya organización pensaba era en clanes totémicos (basándose en fray Diego de Landa y el mayista Georges Raynaud), un reciente estudio etnográfico de Alfred M.  Tozzer sobre mayas y lacandones, y los trabajos arqueológicos  efectuados por Eric S.  Thompson. Tuvo un  particular interés por el sistema calendárico y la escritura (que consideraba puramente ideográfica).

La interpretación de la sociedad prehispánica de Beuchat sigue la entonces  vigente, esto es, le atribuye un carácter clánico y tribal , tal como lo había propuesto Adolph Francis Bandelier (quien, a su vez, seguía el modelo de desarrollo de las sociedades planteado por su maestro, Lewis H. Morgan, en  La sociedad antigua) . Concluyó que la “confederación mexicana”  más que una “monarquía feudal”  era una “democracia militar”, y que no existían diferencias apreciables de clase.  Veía, a lo sumo, una incipiente concentración de la autoridad y la riqueza (en forma de apropiación privada) del grupo dirigente, los “tecuhtin”, al que se negaba llamar “nobiliario” porque pensaba que su carácter era electivo  (p.297-300). Respecto de la religión, se apoyó en testimonios etnográficos compilados por D.G.Brinton para considerar que se basaba en el nahualismo,  que a su vez debía ser una forma de totemismo, siguiendo la definición general de Durkheim y Mauss.

Hoy día, la obra de Beuchat  interesa porque refleja un momento en la historiografía del tema, da cuenta de los temas que inquietaban a los académicos en aquellos años, y también porque incluyó un conjunto de fotografías y láminas de monumentos que, con el paso de los años, han conocido diversos grados de deterioro (y a veces, restauraciones demasiado completas). Formó también parte de una generación que intentaba  la transición de la antropologia “de gabinete” hacia el trabajo y exploración “de campo”. Y ciertamente, es bueno recordar a quienes dedicaron su vocación al desarrollo de los estudios del pasado americano, y a veces dejaron literalmente su vida en este empeño.

El Manuel d’archéologie américaine : Amérique prehistorique – civilisations disparues,  fue publicado en París, por A. Picard, 1912.  Hubo una pronta traducción al español, que fue la leída de este lado de la mar y aquí he citado, con prólogo de M Vignaud y traducción de Domingo Vaca  (Madrid, Daniel Jorro, editor, 1918).  Hoy es una rareza bibliográfica, pero afortunadamente está disponible en línea, en Google Libros, a partir de un ejemplar existente en la biblioteca de  Princeton University.

Referencias:

C. M. Barbeau, “Henri Beuchat”,  en American Anthropologist, vol.18, 1, 1916.

Bernard Saladin d’Anglure, “Introduction : L’influence de Marcel Mauss sur l’anthropologie des Inuit”, Revue du Mauss permanente, 2 mars 2012 (se refiere en varias secciones a Beuchat)

Otras menciones sobre este autor,  véanse aquí.