A raíz de la conquista del oro olímpico futbolero  han proliferado en México declaraciones y comentarios

Las medallas de oro olímpicas, Londres 2012

Las medallas de oro olímpicas, Londres 2012

con variaciones sobre “un logro histórico” , o “hicimos historia”. Más allá del compartible entusiasmo celebratorio, el asunto se presta para pensar en lo que es un “hecho histórico” para el público, y lo que es para el historiador. En la versión popular y mediática (que no pretendo aquí criticar) se trata de un suceso notable, espectacular, que está y estará en boca de todos.  Y efectivamente, estos acontecimientos normalmente acaban por ser hechos históricos, tanto por lo que fueron en sí, como por la huella que dejan en la conciencia colectiva del pasado.

Sin embargo, en los libros de historia pueden hallarse muchos sucesos que no son especialmente recordados, ni que fueron en su momento particularmente remarcables. Para poner un conocido ejemplo, cuando  el cura Miguel Hidalgo convocó a la  feligresía de Dolores a son de arrebatada campana el 16 de septiembre de 1810, seguramente hubo al mismo tiempo alguna mujer dando a luz , un arriero pasaba con su recua de camino hacia León, y algún piadoso labriego recitaba el rosario, ajenos todos a la conmoción que ocurría en la plaza mayor. Que unos acontecimientos provocaran con el tiempo un alud de escritos y otros pasaran inadvertidos depende, obviamente, de sus mayores o menores consecuencias, y la manera en que afectaron la vida de muchas personas.  Sin embargo, la jerarquía de los sucesos puede ser distinta para el historiador de la demografía, el estudioso del comercio, o el interesado en las creencias populares. que probablemente se interesen más en estos incidentes “secundarios” y se refieran de manera puramente incidental al “Grito”. Nuestro concepto de la historia ya no gira necesariamente en torno a los grandes acontecimientos y los sucesos notables, sino que se alimenta de pequeños hechos que podrían parecer, a primera vista, intrascendentes. Y aun en la “gran historia” política y militar, el propósito del historiador no es conmemorar lo magnífico, sino comprender el pasado. En este sentido, las derrotas, las frustraciones, el atleta anónimo que no pudo siquiera clasificar a las Olimpiadas, la nación que nunca ha logrado una medalla, son (o más bien pueden ser) parte de la historia,  y resultan de mucho interés.