Un reciente (y muy bienvenido) blog ha puesto en conocimiento público el inicio de las excavaciones en Sacapu Angamuco, en la cuenca del lago de Patzcuaro, donde  modernos recursos tecnológicos permiten esperar el hallazgo de un asentamiento mesoamericano particularmente extenso y poblado. El proyecto está dirigido por Christopher Fisher,  al frente de un equipo internacional y multidisciplinario que explora las relaciones entre fluctuación climática, cambio del paisaje y formación del señorío tarasco.

Esta noticia me puso a rebuscar entre mi viejas notas, porque el nombre “me sonaba”. Y efectivamente, Tsacapu  Angamuco (con “ts”, también citado como “Pátzcuaro de abajo”) no desapareció con la conquista, sino que tuvo algunas supervivencias coloniales. El lugar aparece en una relación de 1622 de los sitios que eran sujetos de Pátzcuaro. Era gobernado por un “mandón” (un tal Francisco Cuini), lo cual indica un rango menor al que tenían, por ejemplo, Zurumútaro o Cuanajo, que eran “pueblos” y contaban con varios “oficiales de república”. Hay otra alusión en 1682,  pero el sitio debe haber desaparecido poco después porque no vuelve a ser mencionado hasta que el vice rector del colegio jesuita de Pátzcuaro se refirió a él en 1714 como un “puesto” que formaba parte de su hacienda de La Tareta, y en donde los religiosos tenían un arrendatario. No es raro que los hacendados se apropiaran de sitios abandonados, de buena o mala manera, por la población indígena.

Habrá que esperar los resultados de estas excavaciones, que bien pueden arrojar tambien restos coloniales. Sin duda, habrá mucho de interés para los estudiosos del pasado michoacano.