Acaba de salir de prensas el libro colectivo Los virreinatos de Nueva España y del Perú en el primer siglo XVII (1680-1740), editado por Bernard Lavallé,  en las bien cuidadas ediciones de la Casa de Velázquez. Como menciona el profesor Lavallé en la introducción, este volumen tuvo el propósito de comentar y comparar la historiografía reciente sobre la evolución de ambos virreinatos, con atención particular a un periodo relativamente poco estudiado y en el que ocurrieron cambios y transiciones que ciertamente merecen más atención. Los trabajos incluidos tienen como antecedente un coloquio realizado en el Instituto Mora, en 2013.

Participo en esta iniciativa con un texto que discute el concepto de “pacto colonial”, de empleo tan frecuente en la historiografía, que encuentro tiene sus ambigüedades. Propongo que en el caso particular de la sociedad indígena, ameritaría una consideración que lo trasladara del ámbito institucional al cultural.

Aparecen, asimismo, excelentes trabajos de varios reconocidos autores, como puede verse en el siguiente índice

INTRODUCCIÓN, Bernard Lavallé

LOS INDIOS Y EL IMPERIO, Felipe Castro Gutiérrez

EL MUNDO INDÍGENA EN MÉXICO Y EL PERÚ, Margarita Menegus Bornemann

LA RAZÓN DE LA PLATA, Frédérique Langue

LAS ÉLITES PERUANAS Y NOVOHISPANAS 1700-1730, Víctor Peralta

CONTROL TERRITORIAL Y ORGANIZACIÓN ADMINISTRATIVA, Michel Bertrand

EL VIRREINATO PERUANO EN EL PRIMER SIGLO XVIII AMERICANO 16801750, José de la Puente Brunke

MENTALIDADES BARROCAS RELIGIÓN Y PODERES EN LOS VIRREINATOS, Nadine Béligand y Jaime Valenzuela Márquez

LA CIUDAD LETRADA EN EL VIRREINATO PERUANO 1680 – 1750, Pedro Guibovich Pérez

EN TORNO A LOS MERCADERES DE LA CIUDAD DE MÉXICO Y EL COMERCIO DE NUEVA ESPAÑA, Guillermina del Valle Pavón

LA MINERÍA EN LOS ANDES DURANTE EL PRIMER SIGLO XVIII, Carlos Contreras Carranza

REFLEXIONES PARA UN BALANCE, Bernard Lavallé

La ficha bibliográfica de mi artículo es la siguiente:

“Los indios y el Imperio: pactos, conflictos y rupturas en las transiciones del siglo XVII”, Los virreinatos de Nueva España y del Perú en el primer siglo XVII (1680-1740), editor Bernard Lavallé, Madrid, Casa de Velázquez, 2019, p. 7-22.

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Acaba de aparecer mi artículo (en prensa durante buen tiempo) sobre “El cacique don Constantino Huitziméngari  y la adaptación de la nobleza nativa al orden colonial”, en el libro colectivo Portada Identidad en PalabrasIdentidad en palabras. Nobleza indígena colonial novohispana, editado por Patrick Lesbre y Katarzina Mikulska en el Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM, con la colaboración de la Universidad de Varsovia – Universidad de Toulouse.

Don Constantino Bravo Huitzimengari es uno de los grandes personajes de la historia colonial tarasca. Fue un nieto del último rey o “cazonci”, mientras por el lado materno descendía de distinguidos linajes nahuas michoacanos. Fue cacique y gobernador de Pátzcuaro durante muchos años, así como juez “conservador” de las congregaciones de pueblos.

De manera muy inusual, tuvo un desempeño público fuera de la provincia: contrajo matrimonio con doña Agustina de Chilapa, cacica de Texcoco (o sea, la heredera de uno de los grandes reinos mesoamericanos), y fue en varias ocasiones gobernador de Coyoacán y Xochimilco, dos de las “repúblicas” más importantes del valle de México. Tuvo asimismo influencias en la corte virreinal y el favor de personalidades españolas, como el cronista y juez de congregaciones Baltasar Dorantes de Carranza. También tuvo trato frecuente con intelectuales como el historiador texcocano Fernando de Alva Ixtlilxóchitl. Se preocupó por dejar una gloriosa memoria de la extensión del antiguo reino michoacano, así como un ambiguo relato de la manera en que los españoles habían tratado a sus aliados nativos. También, a la manera de los grandes patronos y mecenas, financió la construcción y decoración de una capilla en la ciudad de México, donde reposaron los restos de sus descendientes.

Tuvo don Constantino un papel importante en la transición de la sociedad y el gobierno indígena hacia formas de organización propiamente coloniales, que dejaron atrás los remanentes de la tradición señorial que venía desde la época prehispánica. Todavía fue de los caciques que gozaron del derecho herdiatario de gobernar a los suyos, cosa que ya no pudieron conseguir sus sucesores en el cacicazgo. Quizás por esto en los documentos escritos en tarasco aun se le llama irecha, lo cual equivaldría en español “rey” o “señor” (aunque éste era un título que la Corona había expresamente prohibido para los nobles indígenas). En el Valle de México se le llamó con el nombre equivalente de tlatoani.

Constantino fue el último de los irecha; los sucesivos gobernadores de Pátzcuaro fueron llamados simplemente con el nombre español de su cargo.

Ficha hemerográfica: Felipe Castro Gutiérrez, “El cacique don Constantino Huitziméngari  y la adaptación de la nobleza nativa al orden colonial”, en Patrick Lesbre y Katarzina Mikulska (eds.) Identidad en palabras. Nobleza indígena colonial novohispana, México, Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM – Universidad de Varsovia – Universidad de Toulouse, 2015, p. 127-154.

En este mismo volumen aparecen trabajos de mucho interés, como puede verse en el índice

Introducción………………………………………………………………………………………9
Patrick Lesbre y Katarzyna Mikulska
Cholula, siglos xvi-xviii: ¿quién es un noble indígena?…………………………….15
Miguel Ángel Ruz Barrio
La nobleza del centro de México ante la amenaza a sus bultos sagrados……….45
María Castañeda de la Paz
Don Carlos Chichimecatecuhtli Ometochtzin, ¿último heredero de la
tradición tezcocana? Ensayo sobre la influencia ejercida por Tlalloc entre los
nobles acolhuas…………………………………………………………………………………75
José Contel
Discurso femenino, matrimonio y transferencia de poder: el proceso contra don
Carlos Chichimecatecuhtli………………………………………………………………..107
Carmen Espinosa Valdivia
El cacique don Constantino Huitzimengari y la adaptacion de la nobleza nativa
al orden colonial………………………………………………………………………………127
Felipe Castro Gutiérrez
Los anales mexica (1243-1562) de don Gabriel de Ayala: cultura acolhua
colonial………………………………………………………………………………………….155
Patrick Lesbre
La manifestación de la identidad de la nobleza indígena en los escritos de F. A.
Tezozomoc……………………………………………………………………………………..197
Sylvie Peperstraete
Don Juan Buenaventura Zapata y Mendoza y la identidad nahua…………….211
Camilla Townsend
Los difrasismos y la construcción de la identidad de la nobleza indígena……249
Mercedes Montes de Oca Vega
Más allá de la nobleza: el discurso nahuallatolli y sus usuarios………………….267
Katarzyna Mikulska
Nobles y mestizos como intérpretes de las autoridades en el México colonial
(ss. xvi-xvii)……………………………………………………………………………………303
Icíar Alonso Araguás
Un manuscrito con documentación de los siglos xvi y xviii sobre la familia
Ixtolinqui de Coyoacan conservada en el Archivo de la Real Chancillería
de Valladolid en España: presentación y transcripción paleográfica…………..323
Juan José Batalla Rosado

El libro puede adquirirse ya mismo en el mismo Instituto de Investigaciones Antropológicas; o bien en la red de librerías UNAM y el espacio en línea de estas librerías (aunque puede todavía tardar unos días para que haya ejemplares disponibles).

En una nota en mi otro blog comentaba la aparición, características y utilidad del recientemente inaugurado Portal de Datos Abiertos de la Universidad Nacional Autónoma de México, y en particular el gran interés de la sección relativa a los archivos gráficos del Instituto de Investigaciones Estéticas. Vale comentar que estas imágenes son de libre acceso y empleo, con el requisito de dar el correspondiente crédito a su origen.

Como ejemplo de la riqueza de materiales  artísticos, históricos y etnográficos de este nuevo recurso les presento varias fotografías antiguas de Pátzcuaro, Michoacán.

Lago de Pátzcuaro.

La imagen parece tomada desde el actual embarcadero del lago. Muestra las canoas todavía construidas de madera (antes del predominio del metal y la fibra de vidrio) y un lago prístino, en una condición muy similar al que aparece en la clásica película “Maclovia” (1948), que no puede verse hoy día sin nostalgia.

Sn Agustín Pátzcuaro

La “plaza chica” o de San Agustín, presidida por la silueta de lo que fuera el convento agustino (hoy Biblioteca Municipal y Teatro Emperador Caltzontzin), aparece aquí antes de que se colocara una estatua de la heroína patzcuarense de la independencia, Gertrudis Bocanegra. Y, también, antes del comercio “semifijo” que hoy ocupa este espacio monumental.

Pátzcuaro comerciantes indígenas

Concluyo con esta imagen del pequeño mercado que se colocaba en la “Plaza Grande” o “Vasco de Quiroga”, donde los comuneros indígenas llegaban desde sus pueblos para vender sus modestos excedentes agrícolas o artesanías, sobre todo alfarería (como alcanza a verse).  Este mercado fue trasladado posteriormente a la plaza de San Agustín. Es interesante observar que el traje masculino incluía el sombrero que entonces era común en todo el centro de México, y no el que hoy se considera “típico” de la región. En lo demás, la arquitectura ha permanecido (en este ángulo de la plaza) idéntica, como muchas otras partes de la ciudad.

………

Créditos: las imagenes provienen del Portal de Datos Abiertos UNAM. Archivo Fotográfico Manuel Toussaint, Instituto de Investigaciones Estéticas. En su orden:

Lago de Pátzcuaro, IIE:AFMT:CMGG41
Disponible en: http://datosabiertos.unam.mx/IIE:AFMT:CMGG41
Fecha de actualización: 11/04/2014, 4:34:40 p.m.
Fecha de consulta: 13/03/2016, 4:20:08 p.m.

San Agustín, Pátzcuaro. IIE:AFMT:CMGG36
Disponible en: http://datosabiertos.unam.mx/IIE:AFMT:CMGG36
Fecha de actualización: 11/04/2014, 4:34:40 p.m.
Fecha de consulta: 13/03/2016, 5:09:05 p.m.
Pátzcuaro, comerciantes indígenas. IIE:AFMT:CMGG49
Disponible en: http://datosabiertos.unam.mx/IIE:AFMT:CMGG49
Fecha de actualización: 11/04/2014, 4:34:40 p.m.
Fecha de consulta: 13/03/2016, 4:53:01 p.m.

De la historia económica a la social y cultural. Homenaje a Gisela von Wobeser, María del Pilar Hom Gisela von WobeserMartínez López-Cano (coord.), México, Instituto de Investigaciones Históricas – UNAM, 2015, 358 p.

Hace cosa de un año varios académicos nos reunimos para rendir homenaje a Gisela von Wobeser, señalar sus aportaciones al conocimiento de nuestro pasado, así como a su remarcable labor en la docencia y en la coordinación de proyectos colectivos e institucionales. De esta iniciativa se derivó un libro que acaba de salir de prensas en el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM. En él se halla mi trabajo sobre “Los ires y devenires del fundo legal de los pueblos de indios”, actualmente disponible en línea. Aquí dejo un breve resumen.

El llamado “fundo legal” de los pueblos de indios es una figura legal y concepto que ha interesado e intrigado a los historiadores desde largo tiempo atrás. En efecto, esta concesión de tierras (primero de 500, luego de 600 varas por cada “viento”) fue fundamental para la supervivencia de los pueblos, en cuanto aseguraba un mínimo de tierras que se distribuían entre las familias para la vivienda, subsistencia y pago de contribuciones. En este trabajo retomo la discusión sobre sus orígenes como una zona de exclusión, donde no podían establecerse propiedades agropecuarias de españoles, y sostengo que la norma cayó prácticamente en el olvido durante más de un siglo, hasta que la edición de un cedulario en 1678 la trajo nuevamente al foro. Esto explicaría el súbito incremento de su aplicación, que ahora se vuelve una demanda de posesión de tierras, al grado que motivó las quejas de los hacendados y la emisión de una real cédula que reglamentaba y restringía ese derecho. En muchos aspectos esta nueva normativa dejó incertidumbres que fueron resueltas sobre la marcha, en la medida que las demandas y alegatos de los interesados iban creando una jurisprudencia aplicable. Finalmente, me ocupo de varios cambios notables ocurridos en la segunda mitad del siglo XVIII, particularmente por renovados conflictos agrarios, la virtual privatización de las parcelas comunitarias y la existencia de asentamientos de peones (indios, pero también mestizos y mulatos) que “se llamaban a pueblo” y reclamaban sus 600 varas. Todo ello atrajo la preocupación de las autoridades y polémicas en la Real Audiencia entre quienes defendían la tradicional actitud paternalista ante los pueblos y aquéllos que propugnaban por someter sus recursos a un mayor control gubernamental para incrementar la producción y rentabilidad. En el fondo, detrás de esta conflictiva evolución se encontraba una antigua discusión filosófica: la contradicción entre la defensa del bien común y la amplia influencia de múltiples intereses particulares.

El índice general de la obra es el siguiente:

Introducción. De la historia económica a la historia social y cultural. Gisela von Wobeser y la historiografía novohispana, María del Pilar Martínez López-Cano

EL AGRO NOVOHISPANO
Los estudios sobre la hacienda novohispana en sus años dorados, Margarita Menegus
La distribución de la tierra en la región de los volcanes durante los siglos XVI-XVII, Tomás Jalpa Flores
Los ires y devenires del fundo legal de los pueblos de indios, Felipe Castro Gutiérrez
Urbs in rure. La casa del hacendado don Antonio Sedano y Mendoza en Acámbaro (1688), Gustavo Curiel

LA IGLESIA EN LA ECONOMÍA
De México al Río de la Plata: influencias historiográficas, en la historia de la Iglesia hispanoamericana, María Elena Barral
El primer libro de censos de la ciudad de Puebla, siglo XVI. Estructura y posibilidades de estudio, Francisco Javier Cervantes Bello
Plata mexicana para Napoleón I. La Consolidación de Vales Reales y el comercio neutral en Veracruz, 1805-1808, Carlos Marichal Salinas
Los particulares y las rentas eclesiásticas: la tesorería de Cruzada, María del Pilar Martínez López-Cano

IGLESIA Y RELIGIOSIDAD: IMÁGENES Y CONCEPTOS
El umbral de la vida religiosa: el noviciado de los frailes mendicantes, Asunción Lavrin
Santa Teresa en la Nueva España: apuntes para el estudio de una devoción, Manuel Ramos Medina
San Felipe de Jesús, el primer santo criollo, Enriqueta Vila Vilar
Construyendo el paraíso o cubriendo necesidades: las imágenes milagrosas de la ciudad de México en el Zodiaco mariano (1600-1755), Antonio Rubial García
Notas sobre la elaboración del Nican Mopohua, Rodrigo Martínez Baracs
Mis aprendizajes con Gisela, Virginia García Acosta

Obra impresa completa de Gisela von Wobeser

Ileana Schmidt Díaz de León, El Colegio Seminario de indios de San Gregorio y el desarrollo de la indianidad en el centro de México, Schmidt Colegio Sn Gregorio1586-1856, México, Universidad de Guanajuato – Plaza y Valdés, 2012, 218 p.

Las instituciones de la capital novohispana dedicadas a los indios han sido objeto de mucho interés de parte de los historiadores, desde el Juzgado General de Indios y los gobiernos de las “parcialidades” de San Juan Tenochtitlan y Santiago Tlatelolco, pasando por el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco, el convento de indias cacicas de Corpus Christi, el Hospital Real de Naturales, las muy numerosas cofradías, hasta el Colegio Seminario de Indios de San Gregorio, que es el tema de este interesante y muy pertinente libro. Hay antecedentes valiosos y atendibles en los estudios sobre esta institución fundada por los jesuitas, pero este es el primer libro que la abarca en extenso, desde su fundación en 1586….

(Véase el resto de la reseña en Nuevo Mundo –  Mundos Nuevos, octubre 2014.)

 

La excelente Biblioteca Digital Mexicana presentó hace unos días la edición de un manuscrito bajo el título Un ‘Rey legítimo por Divino Mandamiento’ para Tlaxcala y todo este reyno.  El texto fue originalmente publicado y comentado por Jaime Cuadriello en su Las glorias de la República de Tlaxcala (2004) y aparece ahora en imagen y con algunas modificaciones menores en la transcripción, realizada por Guadalupe Xochitotol Luna.

Se trata de una carta enviada en 1779 a ese gobierno indígena por quien se identificaba como “el Soberano Señor Don Pedro Vicente Ormigo Durán, Infante del Morro”, originario de la Villa de San Miguel y Valle de Santa María, ungido en su nacimiento por el mismo Jesucristo. Hay una referencia a que  “todos los Sagrados Sacramentos se los dio en en el mismo acto de nacer el Santo y Sagrado Rey, quien a la hora de ésta ya está confirmado en Gracia”, lo cual los editores de la BdMex consideran que alude al mismo Ormigo Durán, pero que también puede referirse a otro rey o personaje anterior. Como ocurre con frecuencia en estos casos, son textos obscuros, y quizás así se deseaba que lo fuesen.  En todo caso, es claro que el remitente pretendía entronizarse como “señor de dos coronas imperiales de dos cetros”.  Agregaba, para mayor legitimación imágenes de cruces y coronas, advertía que así sería porque lo había cantado un “sagrado pájaro” y por otras “secretas y divinas obras”, a más de tener su poder las llaves del reino y el estandarte de la santa fe. Advertía que quien no creyese en él se lo llevarían los demonios en cuerpo y alma. Hasta donde sabemos, no hubo consecuencias, ni mayores averiguaciones judiciales sobre el origen del escrito, lo cual no deja de ser llamativo.

No me parece evidente que sea un llamado a la insurrección, aunque desde nuestra perspectiva parezca notorio. Muchos de estos movimientos de fuerte contenido profético y mesiánico pensaban en la historia como una teodicea; grandes transformaciones ocurrirían porque así Dios lo deseaba. El papel que tuviera en esto el pueblo elegido podía ir desde una revuelta armada hasta la espera gozosa (pero pasiva) del advenimiento de un reino de paz y felicidad. La misma definición de milenarismo para estas conmociones finiseculares, que hace algunos años hubiera suscrito sin duda, ya no me parece tan clara a partir de la revisión crítica que hizo de este concepto Ana de Zaballa Beascoechea.

Por otro lado, como bien señala la presentación, este episodio se inserta en un conjunto de acontecimientos relacionados entre sí, todos los cuales giran en torno a la cercana coronación de un “príncipe tlaxcalteca”. En efecto en 1771 habría aparecido en Copala (Nueva Vizcaya) un indio llamado José Carlos Ruvalcaba, quien como comentó José Luis Mirafuentes Galván, pedía la adhesión de los pueblos para proclamarse José Carlos V, “rey de indias”,  y que le tocaba la corona por ser “hijo del gobernador de Tlaxcala, rey de los cielos y de la tierra”. Explicó que “ya no hay rey en España porque <él> le había quitado la Corona. El movimiento halló cierto eco local, pero fue prontamente sofocado por las autoridades, sin mayores consecuencias. Pero no fue el único: en Nayarit, en 1801, una vasta comoción de pueblos indigenas giró en torno a la inminente coronación de otro “príncipe tlaxcalteco”,  un “indio Mariano”, “el de la máscara de oro”. Otros “avatares” de esta figura aparecieron en este año, con mensajes similares, en San Juan Bautista del Río (Durango); en Colotlán; en la ciudad de Durango; y en el Valle de Salinas (Nuevo León).  Como hizo notar Eric van Young, quien también se interesó en estos casos, a más de su propio interés, estos curiosos personajes (algunos de los cuales no parecían estar muy en sus cabales) importan por la aceptación que en muchos casos obtuvieron.

Se trata de temas fascinantes, sobre los cuales aún queda mucho por decir. En este sentido, la Biblioteca Digital Mexicana ha realizado una buena aportación, que esperemos contribuya a renovar el interés y el debate historiográfico.

Referencias

Castro Gutiérrez, Felipe, “La rebelión del indio Mariano (Nayarit, 1801)”, Estudios de Historia Novohispana, n. 10, 1989, p. 347-368.

Cuadriello, Jaime, Las glorias de la República de Tlaxcala o la conciencia como imagen sublime, México, Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM-Museo Nacional de Arte, 2004, 483 p.

Mirafuentes Galván, José Luis,  “Identidad india, legitimidad y emancipación política en el noroeste de México (Copala, 1771)”, en Jaime E. Rodríguez (ed.), Patterns of Contention in Mexican history, Wilmington, Scholarly Resources, 1992.

Young, Eric van, “El milenio en las regiones norteñas: el trastornado mesías de Durango y la rebelión popular en México, 1800-1815”, en La crisis del orden colonial, México, Alianza Editorial, 1992,  p. 363-398.

Zaballa Beascoechea, Ana, “La discusión conceptual sobre el mesianismo y milenarismo en Latinoamérica”, Anuario de Historia de la Iglesia, no. 10, 2001,

 

Ana de Zaballa Beascoechea (ed.): Los indios, el Derecho Canónico y la justicia eclesiástica en la América virreinal, Madrid, Iberoamericana Vervuert, 2011, 244 pp.

La historia de la justicia civil en Hispanoamérica colonial ha pasado por varias etapas: desde la primaria e indispensable recopilación de leyes y ordenanzas, transitando por la historia institucional, la de las ideas, hasta llegar a una perspectiva cultural y los temas propios de la antropología jurídica. Existe una relación genética y progresiva entre algunas de estas orientaciones, porque paulatinamente hemos alcanzado una mejor comprensión del proceso judicial y de sus consecuencias….

(Para leer el texto completo de esta reseña, publicada en Anuario de Estudios Americanos, 69 (1),  haga click aquí)